Asesinos en serie organizados

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A lo largo de nuestra vida evitamos el acercamiento con personas desfavorecidas, descuidadas, que mendigan... aquellas personas que su simple apariencia nos horripila y nuestra mente nos dice que debemos huir porque de forma casi automática creemos que nos causará algún daño, principalmente físico. Pero, ¿siempre estamos en lo cierto?

Detectar un asesino en serie organizado no es tarea fácil, ni tan siquiera para la policía. Principalmente por su apariencia. Por lo general suelen ser personas caballerosas, bien vestidas y corteses. Dotados de gran inteligencia, superando la media de la población. Personas sociables que poseen un status medio-alto, o que al menos, intentan aparentar que lo tienen. Algunos casados y con hijos, formando una familia aparentemente normal y llevando una vida que pasa desapercibida en la sociedad por su naturalidad. Debido a que poseen una naturaleza psicópata, son incapaces de sentir simpatía ni empatía hacia los demás, pero en cambio aprenden a simular que lo sienten. Se convierten en inmejorables actores dentro de la sociedad.

Remitiendo a su niñez, este tipo de sujetos aparentemente han crecido en un entorno normal pese a que generalmente también sufrieron un trauma infantil pero que a diferencia de los anteriores - los desorganizados -, son poco visibles o prácticamente de nula apreciación desde el exterior. Estos traumas no tienen porqué ser considerados anormales, un simple divorcio o la pérdida de una amistad puede ser el detonante para que un sujeto desarrolle comportamientos delictivos.

No afrontan los problemas de la misma manera que cualquier otro ser humano lo haría, ya que tienden a la introversión y tratan de resolverlo en un marco de fantasías que ellos mismos crean.

Normalmente, dichas fantasías comienzan a raíz del trauma. Sufren tremendas pesadillas que le provocan nerviosismo y le abruman mentalmente. Para el futuro asesino, estos sueños le provocan una soledad y aislamiento y llega un momento que necesita sentir esa fantasía como real y vivirla.

El preludio del crimen llega cuando días antes el individuo sufre un momento de intenso retraimiento y entra en trance. Deja de distinguir la realidad, de su mundo de fantasías que él mismo ha creado para cometer el crimen. La víctima no es más que un objeto o símbolo del “juego”, convirtiéndose en el enemigo ideado en su mente. Por muy brutal que pueda parecer el crimen, para el asesino nunca llega a tener tal nivel de satisfacción personal que le lleve a abandonar su fantasía y en todo caso las víctimas que son asesinadas. Pero estos asesinatos no le liberan de sus pesadillas, sino que hacen que revivan su tragedia personal y entren en una espiral en círculo vicioso.

Según Robert Ressler, todo lo nombrado hasta el momento forma parte del todo, pero existen otros factores que desencadenan el resto; como son los factores estresantes: la muerte de alguien, pérdida de un trabajo, problemas matrimoniales...etc. La persona es sometida a grandes cargas de estrés, y su enfado, frustración y resentimiento pueden llevar a tal extremo al individuo que la fantasía eclipse por completo a la realidad.

Pero, ¿existen otros factores?

Podría decirse que la respuesta es sí. Existen anomalías de origen biológico que pueden afectar a la persona para convertirla en violenta. No obstante, no se puede afirmar que una anomalía biológica sea el origen de la razón que desencadene al futuro asesino en serie. El conjunto de éste, junto con factores sociales, ambientales o químicos pueden elevar el porcentaje de casos que detrás de éstos se encuentren asesinos en serie.

En cuanto a factores químicos se refiere, un alto nivel de testosterona y un bajo nivel de serotonina puede ser un factor que produzca que una persona sea más agresiva. La testosterona se asocia con el dominio y ganas de poder, sin embargo la encargada de dar “freno” a la tensión emocional es la serotonina, que mantiene estables los picos.

Sin embargo, han sido encontrados en criminales violentos un exceso de manganeso que por su naturaleza disminuye los niveles de serotonina y dopamina en el cerebro.

En relación a los defectos cerebrales, las encontramos principalmente en el hipotálamo, el encargado de regular el sistema hormonal y las emociones; existe una cercanía con las regiones del hipotálamo que controlan la sexualidad y la agresividad dentro de éste.

Por otro lado, una lesión en el lóbulo temporal puede conllevar a que el sujeto tenga reacciones emocionales violentas. Esta zona es más sensible al daño ya que se encuentra situada en una parte del cráneo muy endeble.

Las similitudes biológicas encontradas en los asesinos en serie son factores a tener presente ya que, según las investigaciones, pueden generar, junto con otros factores, conductas violentas en el psicópata. Lesiones en el hipotálamo, lóbulo temporal o en la región límbica, provocan desajustes en la personalidad. Un alto porcentaje de asesinos en serie condenados a muerte tuvo lesiones cerebrales, (70%).

Pese a esto y como hemos dicho anteriormente, suelen ser personas de gran inteligencia que pueden llegar a cometer crímenes muy metódicos y cuadriculados.

Los asesinos en serie organizan de forma muy cuidadosa sus crímenes, planificando de forma sistemática el antes, el durante y el después de un asesinato. De normal, conocen bien a sus víctimas y las seleccionan de forma minuciosa, no obstante también pueden cometer el crimen a kilómetros de sus localidades. Como hemos dicho anteriormente, de normal cometen los asesinatos para solventar sus satisfacciones sexuales o fantasías. Suelen causar daños físicos y psíquicos a la víctima antes de matarla realizando asesinatos de forma parcial y sádica con el fin de ir completando sus fantasías que crean ellos mismos.

Habitualmente suelen ganarse la confianza de la víctima y puede resultarles relativamente fácil, sobretodo si nos encontramos ante personas de prestigio en la sociedad o están bien vistas en su entorno. Ocultan sus verdaderas personalidades para pasar desapercibidos y lograr sus fines.

La gran mayoría de ellos no siente remordimientos o incluso no lo ven como un hecho desmesurado y que se tenga que considerar alarmante. Se preocupan de no dejar huellas que faciliten la búsqueda a la policía, incluso pueden llegar a dejar pistas erróneas para despistar a la autoridad, aunque lo habitual suele ser que incurran en algún tipo de comportamiento que ayude a localizar al individuo y se proceda a la detención del susodicho. Pese a esto, algunos de los asesinos en serie pueden incluso ayudar a la policía dándoles pistas para su propia captura. Consideran a la policía poco eficiente, por ello se han dado casos en los que se autodelantan, pero nunca por remordimiento o cualquier otro sentimiento de culpabilidad, sino porque intentan demostrar la poca eficacia policial además de reclamar el reconocimiento social por parte de la sociedad, se sienten orgullosos de sus crímenes y exigen su autoría.

Publicado por: Mihaela
Tags: Asesino Organizado Delito Habitual

Comentarios

Rubén el dia 23rd Feb 2013 comentó

Cabe decir que los asesinos en serie organizados, normalmente padecen algún tipo de psicopatía. Sin embargo, padecer alguna psicopatía no implica ser necesariamente asesino en serie, e incluso llevar un estilo de vida "adaptado" o conforme con las normas sociales más importantes.
En el caso contrario, los asesinos en serie desorganizados adolecerían de una psicosis, que les lleva a actuar de forma más descuidada y desorganizada (de ahí su nombre).
Los asesinos seriales mixtos, reunirían características de uno y de otro, si bien, tenderían a inclinarse más a una de las partes.

Muy buen artículo! Salu2

Mihaela Zlota el dia 26th Apr 2013 comentó

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